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SECCIONES

Viernes, 02 Septiembre 2016 11:17

Neuman en Live the Roof Barcelona

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Si algo tienen de especial los conciertos del ciclo #43LivetheRoof son las sinergias que se crean entre público y artistas. El pasado domingo, con Neuman, volvimos a ser testigo de ello desde la azotea del Ayre Hotel Rosellón de Barcelona.


Sólo ante el público, Paco fue desnudando una a una muchas de las canciones que dan forma a su cancionero. Canciones como ‘Still on time’, ‘Jane’ o ‘Hell’. Sin embargo, lo que hizo especial esta actuación no fue tanto el repertorio en sí, como las historias que se esconden detrás de cada tema. Historias, que consiguen adentrarte en el imaginario del músico, conocer detalles de su vida y, en definitiva, acercarte más a la persona que se esconde tras la fachada del artista. Quizá por esto, lo que se respiraba en el ambiente era todo respeto y admiración. Un respeto plasmado en forma del más absoluto de los silencios interrumpido, únicamente, por el graznido de alguna gaviota, público habitual de nuestras azoteas.

If’, ‘Too pretty’ y ‘Turn it’ fueron otros tantos de los temas que sonaron a lo largo de la tarde del domingo mientras el sol se ponía a nuestras espaldas. Y entre las historias que se contaron hubo tiempo para el amor, los encuentros y desencuentros, los amigos y, cómo no, los besos de cangrejo. Aunque, sin duda alguna, el momento más emocionante de la velada llegaba de la mano de ‘Contigo’ tras la cual Paco no pudo reprimir las lágrimas mientras a nosotros se nos ponía un nudo en la garganta.


Summer love’ e ‘Ingrid’ fueron las elegidas para terminar un concierto en el que el público despidió al artista de pie entre vítores y aplausos. Y es que lo del domingo no fue tanto un concierto al uso sino algo más parecido a una reunión de amigos que deciden verse en uno de sus rincones favoritos de la ciudad para ponerse al día de sus vidas.

No quisiera terminar estas líneas sin reconocer que este era mi primer directo de Neuman y que, aunque reconozco haber llegado tarde a él y a sus canciones, no me arrepiento en absoluto de haber llegado de esta forma. Y es que, tras lo del pasado domingo, estoy segura de que he estoy aquí para quedarme.

Por Bitta, @SorBittadelimon

 

Domingo, 28 Agosto 2016 11:18

Crüilla o bailar hasta el apagón

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Era la primera vez de livetheroof en el Cruïlla Festival y no daban aún las 22h de la primera jornada cuando teníamos claro que el próximo año, en su décima edición, volveríamos. Quizás ayudara que viéramos atardecer durante el concierto de Damien Rice para que el flechazo fuese total. Un festival que apuesta por la diversidad, en estilos, en generaciones, y con la que sus participantes, público y músicos, se sienten identificados, tal y como confesaría Xoel López en la jornada siguiente.

VIERNES 8 DE JULIO.

Pribiz, los ganadores del concurso Movistar Artsy fueron los encargados, en el escenario Radio 3, de dar el pistoletazo de salida a la novena edición del Cruïlla Festival. Llegamos justos cuando Ander Pribizchuck, frontman de la banda, dedicaba su siguiente canción a Marcus Mumford, cantante de Mumford & Sons, del que hablaba como uno de sus referentes, algo que no era de extrañar dados los agradecidos ritmos folks de sus temas.

Después fue el turno de Esperanza Spalding, o mejor dicho del acto teatro-musical de la que fuera bajista de jazz. La artista, con un Grammy en su haber, ponía en escena, con una cuidado exquisito, el que fuera su último trabajo, 'Emily’s D+Evolution'. Después de que la artista, junto a sus músicos y coristas, despegaran sus pancartas para poner punto y final a su paso por el festival catalán, nos acercamos a los últimos temas de Cat Power, con una Chan Marshall desgarrada haciendo un repaso a sus temas más emblemáticos.

Fue el momento del día. Bastaron los primeros acordes de The professor & la fille danse para saber que ese concierto iba a ser magistral. Damien Rice se presentaba únicamente con su guitarra sin más acompañamiento, y no se hizo necesario. El músico se convirtió en el hombre orquesta de esta edición (con permiso de Xoel López que en esta ocasión vino acompañado de toda su banda) haciendo frente a diversos instrumentos y vistiendo sus canciones con diferentes capas. Ver atardecer con el directo de Damien podría haber sido un momento mágico si, en el primer concierto multitudinario de la jornada, el público prestara más atención a la música, motivo que les hizo acudir al Parc del Forum ese fin de semana, ¿o no?.

Y si el irlandés congregó la primera multitud, Enrique Bunbury duplicó (así a ojo de buen cubero) el número de espectadores en el Stubhub. Él, que viaja entre el rock, el blues o el jazz, y no es muy dado a las citas festivaleras, llenaba de sentido su presencia en el cartel. Impregnó de elegancia la noche del viernes y tuvo tiempo de recordar a Héroes del silencio, desde Mar adentro al coreado Maldito duende. Vuelta a cambiar de escenario, rostros más jóvenes entre el público, otros ánimos festivos y Crystal Fighters haciendo acto de presencia con camiseta del FC Barcelona incluida, concretamente con el 10 de Lionel Messi ¿un #TodosSomosMessi en toda regla o más bien la que le regalaron en la visita al Camp Nou esa misma mañana? Sea como fuere los ingleses cumplieron con su cometido en cualquier festival al que asisten, hacer bailar al público hasta extasiarlo.

Otros de los platos fuertes de la noche eran Vetusta Morla, los de Tres Cantos tuvieron problemas de sonido; potencia, monitores que se apagan… un comienzo que deslució la magia del sonido de la banda pero ellos, que son todo directo y como aún les “queda garganta, puño y pies”, el público les acompañó, puso voz a los “silencios” y bailaron hasta el apagón.

Aún quedarían los directos de Bomba Estéreo o Rudimental pero algunos teníamos que descansar para lo que nos reservaba la próxima jornada.

SÁBADO 9 DE JULIO.

El sábado el escenario Time Out acogía, bajo un sol abrasador a Xoel López arropado, en esta ocasión, por la genialidad instrumental que le acompaña por banda. El gallego mostró sus mejores cartas e hizo un repaso por los temas de Atlántico y Paramales, así como alguna joya de Deluxe, su anterior banda, siendo de los más aplaudidos, y coreados, Tierra, Patagonia o Historia Universal. Una vez nos movíamos de escenario, James iniciaban su actuación con un correctísimo bona nit de su frontman, Tim Both, que entregado desde el minuto uno (o la canción número dos) se bajó del escenario dándose un baño de multitudes al lanzarse, literal, al público que coreaba sus canciones.

Los granadinos 091 han vuelto con las mismas ganas que el público les recibe. El escenario que antes acogía los ritmos cuasilatinos de Xoel López ahora se lena de rockers, gente joven y no tan joven con ganas de pasárselo bien cantan las canciones en el regreso de 091, fue un poco como volver a los 80. Pero rápidamente había que volver al escenario Stubhub para presenciar el que sería el directo del festival. El concierto de Alabama Shakes, con ciertos problemas en el arranque para Brittany Howard, fue memorable. Soul y blues invadieron el Parc del Forum y prácticamente la totalidad de las personas asistentes en la jornada del sábado (19000 según datos del festival) quisieron ser partícipe de ello. Brittany y los suyos registraron un directo arrollador donde el southern soul blues de temas como Gimme all your love, Gemini o Sound & Colour se vieron engrandecidos.

Sin ver el final de Alabama Shakes y antes de ver a otro de los grandes reclamos de esta edición, nos pasamos por el escenario Radio 3 para disfrutar unos temas de Egon Soda. Agradecidos por la asistencia Ricky Falkner y compañía derrocharon clase y elegancia sobre el escenario, sin perderla cuando, a las 23h, el público hace mutis por el foro para ir a ver a Mr. Plant. Y es que el líder de los Led Zeppelin (muchas camisetas por el Forum aquella noche) reunía a varias generaciones en torno a su directo. Sin embargo Robert Plant acompañado de The Sensational Space Shifters revestía de nuevos y modernos sonidos temas que se alejaban del rock de antaño del músico.

Y después de los clásicos de Plant, volverían otros clásicos festivaleros como eran Love of Lesbian, eso sí ene sta ocasión presentando nuevo trabajo, seguidos de Skunk Anansie con su guerrera Skin al frente.

Nos deberán de perdonar Elefantes y Caléxico ya que a la jornada vespertina del domingo no pudimos acudir. Algo que no sucederá la próxima edición ya que desde ya nos declaramos fans del Cruïlla Festival, un festival que apuesta por un cartel ecléctico y q ue le añade un gran plus extra con su organización. Un recinto muy bien cuidado y bien distribuido. Grandes espacios de descanso, zonas de comida y ocio. ¿Eres de los que tienes ya tu abono para el 2017? ¡Afortunado!


Lunes, 15 Agosto 2016 11:12

Carla Morrison en Sevilla

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Referente imprescindible de la escena independiente de México, Carla Morrison es una autora muy joven, además, con una personalida, tanto en escena como compositora, arrolladora, haciéndose un lugar de privilegio en el universo femenino de la música iberoamericana.

Estará en Sevilla el día 7 de Septiembre en el Teatro Alameda a las 21:00. Un concierto perteneciente al ciclo Nocturama organizado por LaSuite, donde podremos disfrutar de su directo, que transmite dulzura y cercanía a partes iguales. Llegará presentando su último trabajo “ Amor Supremo” una declaración sobre su propia independencia y su evolución como artista en la música.

Esperamos ser participe de lo que será con total seguridad una noche llena de emociones.


Escucha nuevo trabajo:
https://open.spotify.com/album/0KmjN7MinQwCNGRkwjAAj2

Compra tus entradas aquí: https://www.ticketea.com/entradas-concierto-carla-morrison-nocturama-sevilla/?tktsrc=organizerpage





Por Miguel Olivencia y
Clara Martinez F.Salguero.

Viernes, 12 Agosto 2016 10:56

Una noche mágica, un lugar encendido

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El infinito Atlántico rodeando al parador de moda de la capital gaditana, recogía la noche del jueves 4 de Agosto, uno de los acústicos más mágicos que Live The Roof ha podido brindarnos.

El público expectante, una copa en la mano, y una puesta de sol a la que quizá era irresistible dejar de mirar, fueron la antesala de lo que posteriormente se convertiría en una noche inolvidable gracias a los chicos de Maga.

Todos, inmersos entre vistas que quitaban el aliento y acompañados de la suave brisa que el levante nos regalaba tras una calurosa tarde, esperábamos impacientes a que los instrumentos que encuadraban una instantánea perfecta, dieran el pistoletazo de salida a que Miguel Rivera, junto a Cesar Díaz, comenzaran una noche espectacular.

El ruido que me sigue siempre se convirtió en el tema inicial de un largo e intenso repertorio, que continuó con una explosiva mezcla que alternaba viejos éxitos preferidos procedentes de su cromático conjunto de CDs.

Si desde el minuto uno teníamos los vellos de punta gracias a la inigualable voz de Miguel, la perfecta consonancia que surgía junto al juego de luces recreaba un ambiente que consiguió trasladar a los espectadores hacia otra dimensión.

Hagamos cuentas llegó aclamada por numerosas palmas que levantaban a un público que no dudó en involucrarse al cien por cien durante el espectáculo, ansiosos de que no terminara.

La ciudad de Cádiz no quedó indiferente tras ser protagonista de un tema como Único mar. Miguel decidió levantarse y dedicarle el inicio de su canción a capella a la capital gaditana, dirigiendo la mirada hacia horizonte, y derrochando sur por cada rincón de la magnífica azotea del Hotel Atlántico.

Tras encandilarnos con temas relacionados con el amor y otras historias intensas que este grupo pudo transmitirnos en cada centímetro cúbico, rescatando canciones que derrochaban sentimientos a raudales, decidieron dar paso al optimismo con Hoy, precedido de las palabras: “Podéis cantar, bailar, sois libres de zapatear y de dar besos.”

Cercanos, haciéndonos partícipes de todo lo que estaba sucediendo, hubo un momento en el que el tiempo pareció detenerse, mientras todos seguíamos canturreando a coro las maravillosas letras que indudablemente pertenecen a un grupo como Maga.

Con el comienzo de un tema como Sal, no duda en incorporarse al escenario el tercer componente y bajista, Javier Vega, con la frase: “Menos cháchara y más guasa”. Aquí no dudaron en animarnos a tocar al unísono siete palmadas de acompañamiento de percusión durante el estribillo de la canción.

Agosto esquimal precedía lo que sería el primer amago de despedida, tras la llegada de uno de los temas más esperados, Diecinueve. Aquí nuestro pulso sí que tamborileaba al dejarnos llevar por la magia que desprendía. A raíz de ésta, la formación sale fuera del escenario, y no duda en volver tras una oleada de “otras”, de la manera en la que sólo ellos saben hacerlo.

Miguel se pone en pié, golpea la guitarra y suena una melodía del órgano la cual todos conocen. Suena Astrolabios. No hubo mejor forma de cumplir quince años y de clausurar una cita como ésta, junto a un amplio Set List que nos dejó sin aliento. Maga se despidió del público gaditano derrochando fuerza. Y el Hotel Atlántico, sin duda, se convirtió en el hogar perfecto para acoger a estos artistas que no dudaron en hacer de esa noche, una de las más especiales del verano. Y como dirían muchos, dejando un pedacito de nosotros en cada canción.

Por Beatriz Reyes.

Fotos Lourdes Coca Aragon

Jueves, 11 Agosto 2016 15:47

Anni B Sweet en Live the Roof Barcelona

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Tras el paso de Delafé y Christina Rosenvinge (cuyas crónicas podéis leer clicando en el enlace) el pasado domingo despedíamos la programación del #43LiveTheRoof del mes de julio con la actuación de Anni B Sweet, quien también puede presumir de haber colgado el cartel de sold out.

Una vez más, la Sagrada Familia era testigo del ambiente mágico que se crea en estos acústicos. Aunque a diferencia de otras ocasiones, unos nubarrones negros teñían el cielo de gris dándole un aspecto de lo más amenazante, del mismo modo que se dice que la música amansa las fieras, la música amansó la tormenta permitiéndonos disfrutar de una tarde tranquila.

La velada arrancaba con ‘Begginer’, tema de su último disco (Chasing illusions, 2015) del que también sonarían canciones como ‘Onyx stars’, ‘Doctor’ o ‘Knives’. Entre canción y canción, Anni aprovechó para desvelarnos parte de las historias que esconden sus canciones, algo que siempre ayuda a que público y artista conecten creando esa atmósfera íntima tan propia de los conciertos marca Live the Roof. Una de esas historias tenía que ver con ‘Just like heaven’ (tema de The Cure) de la que la malagueña nos regaló una versión tras confesarnos que fue una de las primeras canciones que aprendió a tocar con la guitarra. Otra versión que también sonó durante la tarde del domingo fue ‘Take on me’, incluida en la reedición de su primer trabajo, “Start, Restart, Undo” (Subterfuge, 2009). Por si fuera poco, la malagueña también tuvo tiempo de revisionar algunos temas de su anterior disco, “Oh, Monsters!” (publicado en 2012), con canciones como ‘Getting Older’.


El público, que una vez más se mostró de lo más respetuoso durante el concierto, pudo disfrutar, además, de la cercanía de la artista que, tras finalizar el concierto, se quedó en la azotea atendiendo a todos sus seguidores con la mayor de las sonrisas.

Por Bitta, @SorBittadelimon

 

Martes, 09 Agosto 2016 10:52

La magia por dentro

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Maga ofrecía un nuevo concierto íntimo dentro del ciclo de azoteas de Live The Roof. Te contamos cómo fue la celebrada el 28 de julio en Madrid

Las azoteas de Live The Roof siempre son una oportunidad única para conocer a nuestras bandas favoritas desde otro punto de vista. Y no, no hablamos únicamente del hecho de asistir a un concierto en las alturas y con vistas a toda la ciudad. El ambiente y la proximidad se traducen en una intimidad patente entre las pocas docenas de gente congregada y el artista. Si además se trata de bandas con una brillante trayectoria, temas perfectamente adaptables al formato y con una simpatía innata, el resto sale solo. Así fue el concierto de Maga en la azotea de Live The Roof en el Hotel Silken Puerta de América del pasado 28 de julio, todo un recital de temas de gran calado y otros que arrastraron al público a una ola de optimismo sin fin.

Hay que reconocer que la confianza mostrada por Miguel Rivera y su banda no era más que fachada, pues guardaba un oscuro secreto que no tardó en revelar: “Que no se hunda esto, ¡porque tengo mogollón de vértigo! ¡Siento que me voy a caer al vacío!”. Una vez superados los temores y casi sin mirar al horizonte, el líder de la banda fue desgranado una a una sus canciones más míticas y otras cuantas rarezas. Las más coreadas, como siempre, 'Diecinueve' y 'Agosto esquimal', para esta última contó con la voz de Eva Amaral: “¡Nunca pensé que alguien la cantaría más agudo que yo!”.

En más de una ocasión hizo alusión al concierto XV Aniversario celebrado el pasado 2 de marzo en la sala madrileña Joy Eslava. Por allí pasaron numerosos músicos amigos y algunos no dudaron en repetir en la azotea. Es el caso de Alondra Bentley, quien volvió a regalar una delicada versión de 'Intentos de color'. También estaba por allí Xoel López, a quien Rivera dedicó 'Piedraluna', pero en esta ocasión el cantante gallego no se sumó a subir al escenario.

En formato dúo acústico, Miguel Rivera se acompañó de la percusión de otro componente de Maga, César Díaz. Juntos dieron vida a las canciones más alegres de la formación, algo “nada común en nuestro repertorio”, como 'Hoy'. Pero el optimismo no duraría para siempre y pronto nos adentramos en el momento más mágico de la noche, lo que el vocalista denominó la “Trilogía del despecho, canciones hechas con hiel en la boca”. Silencio absoluto para disfrutar de los acordes de 'Al dictado' o 'Rompe el reloj'. La trilogía no pudo ser completada, ya que tras la segunda Rivera exclamó “¡Cuánta pena madre mía! Creo que no voy a seguir con tantas penas que hace mucha calor...” Y el buen rollo regresa de inmediato entre risas. Así arranca 'Sal y otras historias', probablemente el momento más colaborativo de la noche. Público y banda formaron un todo y entre palmas, rasgueos de cuerdas y coros varios dieron forma al tema.

No faltaron homenajes a Andalucía, como la siempre infalible 'Silencio' y su crítica a la Semana Santa sevillana, o 'Último mar', un auténtico homenaje a la costa de Cádiz.

En esta noche de confesiones bajo la luz ambiente de una única lámpara hubo tiempo para recuperar temas ya olvidados. Es el caso de 'Crujidos de reloj' o 'Azul cabeza abajo', canciones que no sonaban desde hace varios años. De hecho, en esta última, Rivera decidió abandonar su guitarra y cantarla sólo a voz “hace tanto que no la toco que ni me acuerdo” y se paseó entre el público “haciendo el Julio Iglesias”.

El final llega en noche cerrada y lo que empezó en un atardecer entre desconocidos se asemeja a algo así como el salón de una casa cuyos anfitriones te han invitado a quedarte para siempre.

Texto :Noelia Salcedo @misitinerarios

Fotos Anna Mets, @Poppiefresh

Sábado, 30 Julio 2016 18:44

FIB 2016

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Comenzaremos esta crónica del fib 2016 por el final del mismo, cierre de la reencontrada carpa fib club con Aldo Linares, un fib más cerrando como se debe cerrar un fib, con buenas dosis de pop, solazo en lo alto y una sonrisa en la cara, mezcla quizás de un extraño sentimiento entre la alegría por haber pasado los mejores cuatro días del año y la morriña por el largo año que nos queda para el fib 2017, juzguen ustedes mismos.

El fib 2016, ha sido el de la confirmación de que el fib, ese al que mucha gente daba por muerto hace nada, esta más vivo que nunca, ha dado un buen golpe en la mesa y ha demostrado sus cartas para esta y las ediciones venideras. Cierra con las mejores cifras de público desde el 2011 y todos recordamos aquel mastodóntico cartel con Arcade Fire y los Arctic Monkeys a la cabeza.

Este año con los incombustibles Muse, show renovado de Chemical Brothers y la contundencia de Major lazer, el fib ha vuelto por sus fueros y no únicamente por los cabezas de relumbron sino por todo un cartel muy bien formado.


JUEVES

Los jueves en el fib son ese día atípico, empezó siendo el “dia de bienvenida”, para más tarde ser un día más de la programación, pero con un horario reducido y uno o dos escenarios sin programación. Día para algunos de recuperación post alguna de las fiestas de bienvenida que se celebran en Benicàssim los días previos al fib, nosotros acudimos a la veterana fiesta del “foro exiliados” en el pub Travesura, altamente recomendable.

Vamos a centrarnos, entramos en el recinto a la hora de SOULWAX, y la verdad es que nos pareció que estaba bastante vacio, llegamos al renombrado “Escenario Las Palmas” y vimos bastante público esperando al grupo de los hermanos Dawaele, que si bien es cierto que llevan muchos años sin publicar nada, tiraron de hitazos como “E talking” para hacer bailar sin parar a una audiencia más que entregada a la propuesta directa y contundente de los Belgas, 3 baterias incluidas.

EXTRAPERLO, son un grupo curioso, poco habitual en la música estatal. Son curiosos porque han tenido cierta continuidad cuando parecían un capricho que iba a durar poco (como los estimables Albaialeix, grupo folk que formaban dos de sus miembros), porque han ido demostrado ambición a cada paso y porque han conseguido forjar un repertorio más que apañao en tres LPs

Volvimos al escenario “Las Palmas” con la actuación de SKEPTA, atraídos por la buena prensa y por los videos que habíamos visto de su

paso por el Sonar Barcelona el pasado mes de Junio, el resultado sobre el escenario del fue que El concierto del de Tottenham sirvió como cortísima exhibición de sus virtudes: fue a degüello, canción tras canción sin interrupciones ni discursos, puesta en escena minimalista, mal rollo y bases atronadoras.


Acudimos a ver la actuación de los MAJOR LAZER, con unas ganas increíbles de bailar todo y hasata el final, más si cabe tras las buenas crónicas de su show en el Rototom del año pasado, pero esta vez falto algo, sobre confeti y carne eso esta claro, quizás también sobraron los 2 minutos de hits de regaeton seguidos que dejaron a más de uno con la mueca torcida todo el resto del set, más allá de eso, LEAN ON, como himno para cerrar. Mucha coreografía, mucho fogonazo, a nuestros entender sobraron las camisetas del Villareal, pero tras el acuerdo entre este Club y el Fib puede que este sea uno de los resultados, promoción en un festival internacional de un equipo de ciudad pequeña. Lo dicho llegamos con ganas de bailar sin para y nos fuimos al hotel con una sensación extraña de no saber si lo que habíamos visto eran Major Lazer o el dj cutre del chiringuito de verano que nos tortura año tras año.


* VIERNES

La propuesta de Reykjavíkurdætur tiene ese punto de excentricidad que encanta a periodistas culturales. ¡Son tropecientas sobre el escenario! ¡Rapean en islandés! ¡Van en monociclo! ¿Sirve lo que hacen para rellenar algo más que un párrafo de crónicas como esta? Lo que hacen tiene mucho de nostalgia de finales del siglo pasado (tanto en los sampleos de las Spice Girls como en los sonidos R&B a lo introducción de Primo Skeeter o baladita de R. Kelly), de meme millenial hiperconcentrado que busca un impacto directo a base de citar referentes generacionales. Entretiene, pero el público estaba “a ver qué pasaba”, sin meterse demasiado en el show. Son curiosas pero poco estimulantes más allá del momento anecdótico. De The Vaccines, habituales en los festivales hispanos, grupo de la quincuagésima generación del indie guitarrero británico (a cada cual más insustancial y muerta en vida) que se ha salvado del olvido más absoluto gracias a una concepción minimalista de la canción pop (tres acordes y a volar, ritmos simplísimos pero bastante contagiosos y un frontman que se da a la exageración melodramática de baratillo), se puede decir que lo mejor que tienen es su propia insistencia en sus esquemas. A base de reinterpretar patrones casi propios de los Ramones, ya sea los del Rocket to Russia vía los Strokes en los momentos guitarreros o los del End of the Century en sus escasas pero bastante notables baladas, conservan aún cierta gracia y siguen vivos, que no es moco de pavo (saludos desde aquí a Bloc Party o Kaiser Chiefs).

La leyenda de Dan Deacon en territorio estatal se forjó en el Primavera Sound, cuando en diversas ocasiones consiguió ser la gran sorpresa del festival a base de un show hiperenergético y basado en la interacción con el público. Da la impresión de que ahora mismo el espectáculo de sus conciertos ha perdido la frescura, entre que los que ya lo han visto ya se conocen sus trucos y los que

llegan nuevos ven que no hay tanta intensidad sobre el escenario como la que les prometían. En lo musical sigue aferrado a ese pop vocoderizado, versión tribal del Neil Young de Trans o versión de escuela de arte americana del muy estimable y desconocido Grosgoroth, pero el show no impacta ni divierte como antes, aunque se beneficiara de la batería en directo que daba empaque a los temas.

Llegamos al Escenario VISA, si escenario de verdad, nada de un autobús lamentable y con sonido espantoso. Un gran escenario, con un gran sonido y con una gran bola de discoteca, esperando a que JAMIE XX, empezase a mezclar sus vinilos. La sesión fue divertida, intercalando temas de su disco “In Colours” con otros temas y clásicos como el original de “You got the love” que dio para un bonito karaoke. Sonaron parcialmente “GOSH”, “Loud Places” o esa canción magnifica que es “I know there’s gonna be (Good Times)”

 





Con un gran sabor de boca la masa se movió de nuevo hacia el escenario Las Palmas, donde nos esperaban unos tótems de la electrónica de masas de las últimas décadas The Chemical Brothers, fue uno de esos momentos clásicos del FIB que un romántico quiere vivir (siempre retumbarán las palabras del documental de los 15 años en los que se hablaba de “globo colectivo” en su actuación en el 96 seguidos de Orbital). Para el público de aquí, quizás más entrenado para aguantar hasta altas horas que el foráneo, era el gran momento del viernes, un homenaje a lo que es un festival clásico. Benicàssim y electrónica de corte indie a todo trapo da como resultado un auténtico desparrame… con algunos matices: ¿qué demonios pasa con el ninguneo a ‘Wide Open‘ (una de sus mejores canciones en años) y por qué no abandonan ya el inicio con ‘Hey Boy, Hey Girl‘? Más allá de eso, el espectáculo fue apabullante, con himnos que se dan el relevo de generación en generación (esas ‘Star Guitar‘, esa ‘Block Rockin Beats‘) y hasta perlas como ‘Swoon‘, con su deje melancólico, su expansión cósmica y ese mensaje tan grabado a fuego: “Just remember to fall in love, there’s nothing else“.

 


* SABADO

Si al entrar al recinto el sábado te ponías a escuchar el sentimental pop-rock (etiqueta muy apropiada para estos grupos que están en la tierra de nadie estilística) de Walking on Cars lo primero que pensabas es que tal vez era más interesante volverse a la playa, comerse un arroz con bogavante, o rociarte de gasolina y prenderte fuego a ti mismo. Los bookers del festival, que suelen tener muy buen tino a la hora de escoger grupos, tienen al mismo tiempo una tendencia a exhibir en las primeras horas del festival grupos pastosos irlandeses, de los que aspiran a escribir una canción para la banda sonora de Anatomía de Grey. Acudimos a continuación a ver a Zahara, que, imbuida de modernidad, se ha alejado, tanto en lo musical como en lo estético, de cuando era aquella cantautora más del boom de la languidez circa. Ahora mismo apuesta por un sonido más ochentas. La versión de una maravillosa canción como es ‘Te debo un baile, ofrecía pocos elementos para el disfrute.

Fasenuova parte del puro y duro underground.Este dúo viene del más underground, de un ruidismo experimental que suena a moderno incluso a

oyentes abiertos a todo tipo de géneros. Obviamente para llegar a un festival como Benicàssim su sonido se ha ido domesticando con los años, hasta convertirse en un grupo de coldwave malrollero capaz de sacar discos muy notables como lo fuera el maravilloso A la quinta hoguera. Si bien el tocar en un festival así, como cuando lo han hecho en el Primavera Sound, es un merecido tributo a una carrera hecha a la contra, los escenarios grandes no sacan lo mejor del grupo, que se concentra cuando tocan en salas. Pese a todo son capaces de sonar potentes y entusiastas, aunque buena parte del público los observe sin entender muy bien qué carajo está pasando en el escenario.

Muse,qué difícil es escribir sobre ellos sin temer la andanada furibunda de los Muse Talibans, proveniente de unos fans que ya abarrotaban el recinto cuando apretaba la solana. Qué decir de ellos a estas alturas. Lo evidente es que tienen una altura como cabezas de cartel que poquísimos tienen, que son un grupo de estadios. Que su propuesta musical toca de cerca el sinfonismo y el metal. Que tocan muy bien y tienen una base de fans espectacular que levanta los conciertos que ellos no son capaces de levantar, a veces. En nuestro caso resultó un concierto disfrutable con todas las canciones que tenían que sonar y con cierto recuerdo de aquel concierto de 2007 en ese mismo escenario y sin tanto confeti,las visuales, después de ver las de Chemical dejaron mucho que desear, y el confeti poco más e impide el concierto posterior en el escenario las Palmas

Acabaron Muse, fuimos a ver a Delorean,lleno el escenario South Beach Dance, la verdad muy buen set, corto, pero muy intenso, que nos hizó bailar sin parar y con esa eterna duda de saber que pasaría con Delorean si en lugar de ser del Norte, fuesen del Norte de Bristol o de Manhatan…..

Disclosure, un grupo cuyo triunfo en el Reino Unido al sacar el Settle fue espectacular, porque era un disco capaz de gustar a todo el mundo. A los nostálgicos del house, a los universitarios que hacen el “predrink” antes de salir a la discoteca, a los críticos puristas, todos ellos encontraban una colección de temas redonda que se podía escuchar tanto en el club como en casa. Muy a mi pesar, por la alta estima que tengo hacia ese álbum, el directo no cumplió. Sonaba blando, sonaba flojo,sonaba desganado, y ni siquiera éxitos del calibre de ‘You and Me‘ fueron capaces de invitar al baile como Dios manda. Compararlos con Jamie xx, que había pinchado el día anterior, era devastador para los gemelos de Reigate. Cuando subieron a Brendan Reilly a cantar aquello pasó de flojo a absoluto tostón. De ahí fuimos a Ryan Hemsworth, en una sesión de cierre que no recordaremos más allá de que todo sonó igual y que nos aburrió sobremanera.

 

 

* DOMINGO

FIDLAR, grupo de guitarras y mucha actitud, el poco público que había a esas horas, la comparación con el sábado hacía prever un domingo tranquilo y con menos aglomeraciones, que no creemos que pasen a la história, nos parecieron unos nuevos Hot Hot heat y poco más, con algo de suerte los rescará de aquí unos años ese festival que rescata grupos olvidados y los

pondrá de cabezas de cartel, asi sin despeinarse y toda la muchachada “neoindie” alucinará con ellos….tiempo al tiempo.

Jess Glyne, el cupo de chica inglesa de esta edición, escenario Visa hasta los topes y canciones pop bailables sin más pretensión que gustar al inmediato y que la purpurina vuele libre, la recordaremos con una sonrisa y poco más.

En ese espacio de tiempo, aprovechamos para cenar, jamon asado, un must de este FIB, y ver desde lejos a los CHICANO BULLS, no sabríamos como definir lo que estaba pasando sobre el escenario, cerveza, testosterona, gorras, pañuelos, cantar? Eso tal vez sea lo menos importante, escaso público, más allá de las omnipresentes Hinds y su sequito y algún que otro despistado que no tardo en huir hacia otros lugares visto el show…..

Marc de Marco, Es un estilo en sí mismo, la mitad de sus canciones son himnos, y por mucho que esté comido por su personaje del slacker definitivo, el buen chaval desastrado y porrero que hace el gañán con una panda de seudorednecks de escuela de arte, es terriblemente divertido. Fue uno de los mejores conciertos del festival, por lo entretenido, el fantástico sonido, los arrebatos pseudoheavys, calvos al respetable, saltos al público, lo que haga falta para que la chavalería esté con la babilla afuera. La cuestión ahora es el paso que pueda que dar para que no se le acabe la broma. Si lo hace bien podría convertirse en algo así como los Violent Femmes de nuestra época, un grupo sin parangón en su momento, con un sonido totalmente personal y un puñado de discos maravillosos.

Acabado de Marco, volvimos al South Beach a disfrutar de la sesión de BEGUN, no mucha gente al inicio pero si poco a poco, lo que ayudó a que la sesión ganase enteros y acabase muy en lo alto.

DJ SHADOW, regresaba al fib tras su presencia en 2010, la verdad el tiempo que estuvimos viendo su concierto, nos pareció una propuesta realmente a tener muy en cuenta y que su nuevo disco dará mucho que hablar. Dejamos a Shadow para volver al escenario Las Palmas, o Maravillas o Verde…ya estamos mareados de tanto cambio para ver a uno de esos grupos que son insignia de un sonido, insignia de un tiempo en el que el FIB no tenia demasiada competencia, un grupo que es algo más que un grupo, estamos hablando de MASSIVE ATTACK, Tricky de nuevo con ellos, muy reivindicativos y con un live arrollador, fuimos entrando en su burbuja de trip hop hasta que quedamos totalmente enganchados en un concierto de cierre que no veíamos desde el fib 2005 con LCD Soundsystem, acabar su live y marcase un bis con “Unfinished Sympathy” fue la mejora manera de cerrar es fib 2016 para la histrória del festival, un festival que esta más vivo que nunca, y que si, este año si cerró de nuevo con el vals, como lo echamos de menos el 2015.




Lo dicho, queda fib para muchos años y si quereis vivir la experiencia Benicàssim, ya han salido los primeros abonos 2017 a precio reducido de 85€.


Fotografias oficiales FIB 2016

 

Por: Jessica Montero & Vicente Tormo

Sábado, 30 Julio 2016 14:14

Christina Rosenvinge en Live the Roof Barcelona

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Desde que empezó el verano, parece que los domingos son menos domingos. Y eso se debe, en gran parte, a los conciertos que programa #43LivetheRoof en la azotea del Ayre Hotel Rosellón de Barcelona. El último que hemos vivido tenía como protagonista a Christina Rosenvinge que, acompañada del músico Emilio Saiz a la guitarra, hizo las delicias de los presentes con su melódica voz. Y es que con el “Maestro Emilio”, como ella misma lo presentó, las canciones adquieren una nueva sonoridad.

En un domingo de los más calurosos que llevamos este año, nada mejor que un #ginger43 fresquito para acompañar los primeros acordes de ‘Las horas’, canción con la que Rosenvinge iniciaba su actuación. El silencio y las caras embobadas entre el público acompañaron a la cantautora en canciones como ‘Romeo y los demás’, ‘La absoluta nada’ o ‘Esa señorita’ hasta que ésta pidió a los presentes que participáramos en los coros de ‘Alguien tendrá la culpa’.

La naturalidad con la que la cantante interactuaba con el público, bromeando sobre lo difícil que es tocar bajo el sol o haciéndonos partícipes de las historias que esconden sus canciones, hizo que no le costara nada meterse a éste en el bolsillo. Es más, a muchos se nos puso un nudo en la garganta cuando Rosenvinge interpretó ‘Jorge y yo’, una canción que la compositora dedica a su hermano y que, sin duda, fue uno de los momentos más emotivos de la velada.

Una hora y media, aproximadamente, fue lo que necesitó la madrileña para repasar algunos de los temas más célebres de su discografía como ‘Tu sombra’ (La joven Dolores, 2011) y ‘La muy puta’ (Lo nuestro, 2015) antes de finalizar la primera parte del concierto con ‘La tejedora’, canción que, junto a la anteriormente mencionada, también está incluida en su último trabajo.

De vuelta para los bises, Christina aparecía, esta vez sin la compañía de Emilio Saiz, para interpretar ‘Negro cinturón’, otro de los temas más conocidos de su discografía. Con el sol ya cayendo en el horizonte, Rosenvinge y Saiz de despedían con dos últimas canciones: ‘Liquen’ y ‘Mil pedazos’. Tras estas, y como no podía ser de otra forma, el público despedía a los músicos entre vítores y aplausos. Un aplauso que se alargó más de lo habitual demostrando que, el domingo, las cosas se hicieron bien.

Por Bitta, @SorBittadelimon

Los días 24 y 25 de junio se celebraba en Barbastro la 9ª edición del Festival Polifonik Sound superando todas las expectativas de la organización. Y es que el éxito absoluto de participación quedó demostrado desde el momento en el que, por primera vez, el festival colgaba el cartel de sold out antes de su celebración, consolidándose así como uno de los mejores festivales de música independiente en Aragón.

Viernes 24

A medida que avanzaban las horas, y pese al calor sofocante, el cielo de Barbastro se cubría de unos nubarrones negros que hacían presagiar que, la del viernes, no iba a ser una jornada tranquila. Los rayos amenazantes que nos acompañaron a nuestra llegada al recinto tampoco parecían indicar nada bueno. Sin embargo, y para la suerte de todos, al final todo quedó en una simple tormenta de verano y la música y las ganas de disfrutar de ella fueron las claras vencedoras de esta primera jornada.

La tarde arrancaba con la actuación de Domador, a los que sólo conseguimos escuchar de refilón mientras accedíamos al recinto. Tras ellos, estrenando el escenario Huesca la magia de los festivales, llegaba el turno de Pull My Strings. He de reconocer que pese a mi escepticismo inicial, los de Lleida consiguieron convencerme. Y es que tras una primera escucha del disco, que me dejó algo fría, el potente directo de la banda terminó sorprendiéndome positivamente.

Con algo de retraso, debido a la lluvia, Rural Zombies se subían al escenario Ambar para presentar “Bat”, su aclamado álbum debut (publicado el pasado 2015) demostrando que son una banda con mucho futuro. El baile de horarios provocado por la lluvia supuso algunos momentos de confusión tras los cuales acabamos llegando a Mucho con la actuación ya empezada. Con un panorama no demasiado alentador (pese a que el público iba en aumento), los presentes disfrutamos de lo lindo de la actuación de los toledanos que, con la excepción de ‘Grupo Revelación’, basaron su setlist en su último trabajo “Pidiendo en las puertas del infierno”. Un disco repleto de sintes y que, sin duda, invita a bailar. ‘Nuevas ruinas’, ‘Los amantes no olvidan’ o ‘Fue’ son algunos de los temas con los que Mucho consiguieron meterse al público en el bolsillo.


Belize fueron los encargados de devolvernos la paz tras la euforia provocada por la actuación de Mucho. Aunque el público estaba más pendiente del reloj (por si empezaban Izal) que de la actuación de los de Pamplona, la banda demostró tener un directo cautivador.

Ahora sí, llegaba el plato fuerte de la noche: Izal. Y con ellos mi indignación aumentaba por momentos. Y es que, pese al sold out, la presencia de público durante la jornada había sido más bien discreta. Eso sí, en el momento de arrancar con el directo de Izal no cabía un alfiler dentro del pabellón que albergaba el escenario Huesca. Y ojo, que me alegro por la banda, pero es una pena que con un cartel tan cuidado como el del Polifonik, repleto de propuestas interesantes y bandas noveles que rebosan talento y a las que merece la pena descubrir y dejarse atrapar por ellas, al final, la gente se deje llevar por lo siempre: ritmos resultones y unas letras asumibles que acaban haciendo de la música algo benévolo. En fin, que Izal dieron un concierto correcto (tampoco tuve la sensación de que salieran a dejarse la piel sobre el escenario) dónde no faltaron ninguno de sus clásicos como ‘La mujer de verde’. Salieron, actuaron y dejaron al público tan extasiado que, la mayoría, decidieron abandonar el recinto tras finalizar el concierto demostrando una vez más (y lo digo desde el respeto) que al público de este país le falta todavía mucha amplitud de miras e inquietud por ir más allá de esos grupos que nacen ya orientados para triunfar en los festivales.

Los que nos quedamos con intención de aguantar hasta el final pudimos disfrutar del show de Delorentos. La banda irlandesa (y única internacional del cartel) interpretó algunas de sus canciones como ‘Forget de numbers’ o ‘Show me love’ con las que nos hicieron bailar hasta terminar empapados en sudor. Nos regalaron, además, una versión de ‘Dancing in The Dark’ de Bruce Springsteen que hizo las delicias de los seguidores de “El Boss”.

El punto y final (en cuanto a conciertos se refiere) lo ponían Grises que repasaron parte de su discografía incluyendo temas de ambos trabajos. Su directo, fue una demostración de cómo la banda ha crecido sobre los escenarios y de cómo, poco a poco, ha ido creándose un público fiel que corea sus canciones de principio a fin haciendo temblar la pista. La encargada de hacer bailar a la muchedumbre hasta el final fue Eme DJ. La madrileña estuvo pinchando éxitos hasta que, el sol, nos hizo salir huyendo y agotados en busca del refugio de nuestras camas.

Sábado 25

La jornada del sábado amanecía de nuevo calurosa y soleada. Tras reponer fuerzas con un desayuno de campeonas, nos acercamos a la plaza del Museo Diocesano dónde tenía lugar la Polifonik Sound Dj’s Party, una de las novedades de esta edición. En este caso, la BSO corría de la mano de aquellos intrépidos que se atrevieron a ponerse al mano de los platos. Y aunque, de entrada, la idea era buena, el sol y el intenso calor que caía a esas horas sobre el casco antiguo de Barbastro fue demoledor dejando la fiesta un tanto deslucida.

Ya por la tarde, Pianet daba el pistoletazo de salida a esta segunda jornada sobre el escenario Ambar ante los pocos valientes que nos atrevimos a hacer frente al sol y al calor sofocante. El tinerfeño y su banda no sólo aguantaron estoicamente toda la actuación (algo por lo que aplaudirles) sino que además ofrecieron uno de los mejores conciertos de todo el festival superando todas las expectativas que teníamos antes de llegar a este. A medio camino entre la música landscape, el folk y el pop melódico, Pianet ofrecieron una actuación repleta de bases orgánicas en la que presentaron “Watercolor” (Warner / December, 2016) dejándonos a todos prendados de su voz y sus melodías. ‘My Generation’ o ‘Sunshine’ fueron algunas de las canciones que sonaron la tarde del sábado convenciéndonos de que a Pianet le aguarda un futuro prometedor. Ojalá el del Polifonik haya sido sólo el primero de una larga lista de conciertos en los que poder disfrutar de Pianet.

A Pianet, le siguieron My Expansive Awareness y su rock psicodélico del que no pudimos disfrutar ya que, en ese momento, nos encontrábamos en la zona VIP del festival aprendiendo (o al menos intentándolo) algo sobre vinos gracias a la cata organizada por la buena gente de Somontano (#postureo). A los que si disfrutamos (¡y no sabéis de qué manera!) fue a Los Bengala. El dúo más canalla del festival hizo gala de su rock’n’roll más garajero convirtiendo el Polifonik en un torrente de energía arrollador del que nadie pudo escapar. Y es que lo de estos chicos es algo fuera de lugar. De hecho, muchos todavía nos preguntamos cómo es posible armar tanto ruido siendo solamente dos músicos sobre el escenario.

Los focos se encendían sobre el escenario principal para dar paso a una de las mejores bandas que tenemos actualmente en este país: Egon Soda.

Bisontes en llamas que corren, son tus palabras que nunca se paran. Bisoña mesías de barro, te enfrentas al mundo desnuda armada con tu piel.”

(El cielo es una costra)

Entiendo que empezar un concierto con estos versos (los mismos que suenan al inicio de “Dadnos precipicios”, su último disco) no es algo que todo el mundo pueda asumir. Pero lo que no entiendo, ni creo que pueda entender jamás, es lo infravalorada que está esta banda. Suerte que los catalanes, pese a tocar ante un público más bien escaso, salieron, como hacen siempre, a dar el 100% de ellos. ‘La manada’, ‘Cáliban & Co.’ Y ‘Escápula’ fueron algunos de los nuevos temas que presentaron sobre el escenario Huesca. Tampoco faltaron los clásicos de su anterior trabajo, ‘Vals de pequeña mecánica’, ‘Lorem Ipsum’ o ‘Suite #7’ en un concierto que muy pocos supimos apreciar. Y es que, en la música, no sólo vale con estar, también hay que sentir. El broche final corría a cuenta de ‘Reunión de pastores, ovejas muertas’, para la cual contaron con la presencia/colaboración de algunos amigos: Gonçal Planas (Mi Capitán) y Álvaro y Sergio de Miss Caffeina (se echó de menos a Martí Perarnau, que justo había estado sobre ese mismo escenario la noche anterior). Terminaba así la actuación de Egon Soda mientras, dentro de mí, se batían en duelo la euforia del que ha disfrutado de un buen concierto y la indignación del que no comprende porque el público no es capaz de apreciar las cosas buenas de verdad.

A golpe de guitarra se presentaron Sexy Zebras en el escenario Ambar dispuestos a hacer bailar incluso a los más tímidos. Con algún que otro problemilla en el sonido, los madrileños consiguieron hacer temblar hasta los cimientos del recinto ferial. Sudar, sudamos. Y disfrutar, también lo disfrutamos. Tras ellos, nada mejor que la actuación de L.A. para bajar las pulsaciones. Luis Alberto y los suyos salieron al escenario a hacer lo que mejor se les da: derrochar calidad. ‘In the meadow’, ‘Over and over’, o ‘Ordinary lies’ fueron algunos de los temas con los que la banda volvió a enamorarnos. Sin duda, la apuesta por los mallorquines fue otro de los aciertos del festival.

Sobre la una de la madrugada, los planetas se alineaban, ¡por fin!, para que pudiera disfrutar de Miss Caffeina a los que, tras varios intentos fallidos, todavía no había podido ver en directo en esta última gira. Los chicos supieron aprovechar muy bien el tiempo establecido con un setlist basado, sobre todo, en su último trabajo, “Detroit”. La escenografía y el sonido de la banda demuestran que estos chicos ya no tienen nada de emergentes. El de la otra noche fue un concierto para bailar, disfrutar y desmelenarse.



De Cycle poco puedo contaros ya que, tras el concierto de Miss Caffeina, mis recuerdos se vuelven algo borrosos. Lo que sí puedo aseguraros es que el cierre del Polifonik Sound con ElyElla fue, sin duda alguna, el mayor de todos los aciertos (festivales de España, todos deberíais cerrar con ellos). Y es que el poder que tienen esta pareja de DJ’s tan peculiar a la hora de hacer bailar al personal es infalible. Hubo hits, hubo baile, conga y hasta confeti y serpentinas. Y a las seis, tras sonar la última canción y encenderse los focos, hubo tristeza, bajona y muy pocas ganas de irse a dormir.

No sé a vosotros, pero sin necesidad de grandes lujos y artificios, a mí el Polifonik Sound ya me ha conquistado. Porque las cosas, si están hechas con cariño e ilusión, no necesitan mucho más. ¡A por el décimo aniversario!

Por Bitta, @SorBittadelimon

Lunes, 18 Julio 2016 12:37

Delafe en Live The Roof Barcelona

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Domingo 10 de julio, tercera jornada del #43LivetheRoof Barcelona, azotea del Ayre Hotel Rosellón, calor sofocante y un protagonista indiscutible: Oscar D’Aniello, más conocido como Delafé.

Antes de empezar, Oscar avisaba que lo que íbamos a presenciar no tenía nada que ver con lo que tradicionalmente asociamos a un acústico. Advertía también que el formato que traían para la ocasión era una suerte de “experimento” que presentaban por primera vez en Barcelona. Y ya os adelantamos, desde aquí, que el experimento salió muy bien. De hecho, salió tan bien que esa tarde nos permitimos varias licencias. Entre ellas, prescindir de sillas (había que dejar la pista libre para bailar), dejar a un lado el silencio sepulcral de anteriores ocasiones, soltarnos la melena y, copazo de #ginger43 en mano, convertir la azotea en un “crucero con destino a Mallorca”. Y es que cuando lo primero que suena al empezar el concierto es el ‘Hoy no me puedo levantar’ de Mecano, todo apunta a que no va a ser un concierto más.

Sin entrar en demasiados detalles, puesto que no quiero hacer spoilers y fastidiar la sorpresa a los que vayáis a verle en las próximas fechas, sólo diré que el setlist fue cuanto menos peculiar. Y es que el secreto de esta nueva propuesta que nos trae Delafé conlleva, entre otros, que algunas de las bases sobre las que suenan sus canciones sean temas tan míticos como el ‘Crazy in love’ de Beyoncé, o ‘Just can’t get enough’ de Depeche Mode. Canciones que supo entrelazar a la perfección con algunas de su propia cosecha como ‘Río por no llorar’ o ‘Espíritu Santo’. Tampoco faltaron ‘Días y días’, canción que D’Aniello aprovechó para homenajear a Bowie y su ‘Starman’, otras de sobras conocidas por el público como ‘Dale gas’ o ‘Lo más bonito del mundo’, single de su primer disco en solitario (La fuerza irresistible, 2016) como Delafé o la misma canción que da nombre al disco.

Aunque sin duda el mejor momento de la actuación, o al menos así lo vivimos nosotros, fue cuando Carlos Cros, dejó su puesto entre el público para acompañar a su amigo y compañero Oscar D’Aniello en ‘Diario de batalla’. Canción, para quienes no lo sepan cuyo estribillo está sacado del tema ‘No más lágrimas’ de Cros. La complicidad entre ambos fue tanta que, inevitablemente, el público terminó siendo partícipe de ella. Por eso, desde estas líneas, deseamos que el sold out del domingo fuera sólo el primero de una larga lista.

¡Nos vemos en las azoteas!

Por Bitta, @SorBittadelimon

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