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Miércoles, 14 Marzo 2012 10:30

Más vale tarde que nunca

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...o la melancolía de descubrir grupos cuando ya no existen.

¿Nunca os ha pasado que descubres un grupo cuando ya no existe como tal? Es la lacra de aquellos que por unos motivos u otros descubrimos el mundo de la música demasiado tarde. Me crié escuchando a Oasis, para mí era casi el único grupo existente sobre la faz de la tierra hasta hace unos 10 años, y reconozco que me perdí muchas cosas en el camino. Quizá eso ha hecho que ahora, con la perspectiva de la edad, bucee entre mis recuerdos más recientes buscando aquellos grupos que, pese a llegar a mis oídos demasiado tarde, aun hoy en día siguen haciéndome disfrutar como si el destino no hubiese jugado en su contra.

Durante mi adolescencia me fue casi imposible encontrar ese estilo “alternativo” que ahora domina todo lo que escucho. ¿La razón? Posiblemente no teníamos el acceso a ese mar de músicas que hoy en día nos ofrece la red. Si, es la típica afirmación con la que todo el mundo se excusa, pero es bien cierto. Mis 15 años no son los 15 años de los jóvenes de ahora. En los 80 y 90 o tenias un hermano mayor que te enseñara las maravillas de aquello que no estaba en la radiofórmula o estabas condenado a escuchar lo mismo que el resto de los mortales, sin rumbo. Yo era la mayor, así que estuve condenada hasta que llegué al instituto y más tarde a la universidad. Ahí descubrí, gracias a uno de mis compañeros de clase (Simeón, no viviré lo suficiente para agradecértelo) un mundo desconocido para mi.

Uno de esos primeros grupos que recuerdo haber encontrado gracias a la recomendación de un colega músico es Screaming Lights. Es el que más me ha marcado, y el que me hace arrepentirme más de no haber empezado antes a ser la “que escucha música rara” durante mis años de juventud. Quizá si no me hubiese dejado arrastrar por la marea les hubiese conocido en su día y, quien sabe, hasta llegado a ver en directo. Ese primer tema que escuché de ellos no tiene mucho que ver con el resto de lo que publicaron, pero con solo un álbum en el mercado consiguieron tocar en festivales como el Reading & Leeds Festival en 2009. Un año después, según ellos por la nulidad creativa y por no poder continuar avanzando como grupo a causa de las pocas facilidades ofrecidas para seguir grabando, decidían disolverse dejando un legado de canciones como Hello Tomorrow, Glow o Volts. A mí se me sigue poniendo la piel de gallina cada vez que escucho ese GMN en mis auriculares…

Pero antes de Screaming Lights tuve otra experiencia parecida, no tan impactante, con The Fratellis. Una famosa web de radio en streaming tiene la culpa de que les conociese, al igual que al 50% de los grupos que escucho ahora mismo, y de que me enganchase… el problema: en 2008 publicaban su segundo y último largo y poco después se separaban, o como dijeron ellos, se tomaban un descanso indefinido para dar cabida a otros proyectos paralelos. Sea como fuere, la verdad es que no se ha tenido noticia de ellos ni de una posible reunión de los tres miembros del grupo, pero eso sí, no han dejado de hacernos bailar las noches de juerga con su Chelsea Dagger  o Henrietta.

Y como estas cosas no ocurren solo en el extranjero, aquí en España también hay algunas bandas desaparecidas dignas de ser recordadas, como por ejemplo The Unfinished Sympathy, The Sunday Drivers, etc. Otra de ellas y la que me ocupa ahora es The False Friends. Alguien les ha llamado los Libertines españoles. A mí no me gustan nada las etiquetas, pero he de decir que al oír a estos chicos me vino a la memoria la primera vez que escuché Don’t look back into the sun. The Libertines, otra banda con la que me ha pasado exactamente lo mismo, aunque tuve la gran suerte de ver a Babyshambles, llámense los sucesores, hace algunos añitos. El caso es que ese tema que abría el segundo álbum de los False Friends, Thank you for the sun, me ha hecho bailar, sonreír y ha alegrado los días oscuros de estos últimos meses. Salió hace menos de un año y solo dos meses después, en junio del pasado año, la banda se disolvió. Ahora Henry Lee, vocalista, presenta su Revisiting The False Friends (Vol. I) donde conserva la esencia del grupo, versionando sus propios temas desde una visión un poco más country pop (aunque odio las etiquetas, ya os digo).

En definitiva, hay muchas canciones, grupos, etc, que pese a que lo más probable es que jamás podamos verles en directo hacen las delicias de los oídos de muchos de nosotros. Pasarán los años y seguiremos oyéndoles, quizá enseñándoles a nuestros hijos aquello que nos hacia bailar, saltar, tal y como hicieron nuestros padres con nosotros. Como dice ese gran tema de Oasis, otra banda que ya no existe y que ruego a Dios que me deje poder volver a ver algún día… LIVE FOREVER.

Por Haydee Fayos @grauereta

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