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Lunes, 05 Marzo 2012 10:00

El mayor de los Gallagher se hace grande

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Evento: Noel Gallagher’s High Flying Birds + Folks, Razzmatazz 1, Barcelona

Fecha: Domingo, 4 Marzo, 2012


El ex-líder de Oasis reventó la Razz con un gran show ante un público entregado. Hizo un repasó de su disco debut y regaló a los fans algunos de los clásicos de su antigua banda.


Hablar de Noel Gallagher sin mencionar a Oasis es casi imposible. El de Manchester fue protagonista en los casi veinte años de trayectoria de la megabanda, tanto en lo bueno, por su autoría en la mayor parte de (por no decir todos) los grandes hits del grupo, como en lo malo, por sus continuos desencuentros con su hermano Liam, que les llevaron a la disolución final. Por eso la publicación de su primer álbum en solitario suponía toda una prueba de fuego, que a tenor de las buenas críticas y la gran acogida por los fans, pareció superar con creces. Ahora quedaba ver si la solidez de su directo era capaz de borrar de una vez el referente pasado y dar entidad propia al nuevo proyecto de Noel...

nolAsí pues la expectación en la ciudad era grande. Hace tiempo que se había colgado el cartel de “Sold out”, y a escasos minutos para abrir las puertas la cola daba la vuelta a la sala Razzmatazz. Una vez dentro, el público pronto se acumuló en el foso y colgado de las barandillas de la galería superior, creando el ambiente idóneo para una noche mágica. En el escenario, sobre un amplificador en el lateral, un pequeño reloj digital marcaba con exactitud la hora, presagio de la puntualidad británica con que iban a aparecer los comparecientes.

¿Quienes iban a ser los teloneros? Fue un misterio que no se desveló hasta última hora, con la aparición en escena de Folks. El sexteto de Manchester cumplió con su papel y se presentó ante el gran público barcelonés con un show de media hora donde repasaron algunos de los temas de su reciente debut “I see cathedrals”. Su estilo beat inglés noventero, de sonido potente y pegadizas melodías, recuerda en gran medida a referentes como Ocean Colour Scene o We Are Animal. Su cantante Scott Anderson, pandereta en mano, se encargó de calentar al público con las melodías de “Do the right thing”, o el ambiente hipnótico de “The ship”, cerrando con el potente hit “Skull and bones”. Los británicos se mostraron sin duda como una banda a tener en cuenta a partir de ahora.

La expectación iba en aumento, mientras los técnicos iban probando un gran mosaico de puntos de luz que cubría el fondo del escenario. El escenario quedó vacío, y los acordes en los altavoces del “Shoot a hole into the sun”, la reciente colaboración de Noel con Amorphous Androgynous, anticipaban la inminencia del comienzo. Por fin, el inglés salió al escenario, acompañado de David McDowell a la guitarra (ex The Sand Band), Russell Pritchard al bajo (ex The Zutons), Sean Payne a la batería, ataviado como un drugo de La Naranja Mecánica, y el teclista Mike Rowe, parte también en las últimas formaciones de Oasis.

El público brindó una entusiasta acogida, y la banda lo recompensó comenzando con dos clásicos de Oasis, “(It’s good) to be free” y “Mucky fingers”. El escenario estalló en un baño de colores y la luz de unas potentes cegadoras, y el grupo comenzó a repasar los temas de su álbum debut, desde “Everybody’s on the run” hasta “AKA... What a life”. Los fans coreaban todos los estribillos, casi convertidos en himnos ya, y el británico se mostró impresionado por la reacción. Entre medias, mas regalos: una versión acústica del “Supersonic” y el adelanto de un tema nuevo, “Freaky teeth”.

El show continuaba, alternando los nuevos hits como “(I wanna live in a dream in my) Record machine” o “AKA... Broken arrow” (que dedicó a una sentida fan de la primera fila), con otros clásicos actualizados la nuevo sonido de la banda, como “Talk tonight” o “Half the world away”. El grupo ejecutaba perfectamente los temas, con sencillez pero con gran sentimiento, consiguiendo un muro sonoro directo que se mezclaba en perfecta armonía con los juegos de luces deslumbrantes y las proyecciones en la pantalla. El público respondió totalmente implicado acompañando todos los temas y animando las pausas con coros futbolísticos. El repertorio llegó a su fin con “(Stranded on) The wrong beach”, y la banda se retiró del escenario, pero la gente permaneció expectante, sabedora de que el concierto no podía acabar así.

Por fin el grupo regresó al escenario entre vítores para ofrecer un bis que difícilmente olvidaran los más clásicos seguidores de la banda de Manchester. Empezando con un nostálgico “Whatever”, seguido de un “Little by little” con toques psicodélicos al final. La potencia rítmica de “The importance of being idle” preparaba para un final idílico donde la sala explotó con los primeros acordes del “Don’t look back in anger”. Gallagher dejó que el público cantase el estribillo, y se despidió deshaciéndose en agradecimientos.

El sabor de boca final nos dejó un directo sólido y potente que promete grandes cosas de este nuevo proyecto en solitario de Noel Gallagher.

 

Por J. Guerra @javisintuiter

Fotos – Leticia T. Blanco @leticiadelarge

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