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Jueves, 05 Abril 2012 10:00

My Chemical Romance. Descubriendo los colores

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La evolución de MCR o cómo pasar de ser un adolescente frustrado a un auténtico roquero.

Parece mentira que hayan pasado diez años desde que estos chicos comenzaran en el mundo de la música y parece mentira que durante este tiempo años siempre me hayan estado acompañando de una forma u otra. Una constante en mi gusto musical por la que he tenido que soportar comentarios hirientes de mis amigos al verme aparecer con sus camisetas. Con el paso del tiempo y en contra de las opiniones de muchos han conseguido quitarse la máscara que ellos mismos se habían puesto y deshacerse de la etiqueta de grupo emo que les habían colgado. Ahora han madurado y han evolucionado y gracias a esto podemos llegar a pensar que lo mejor está por llegar.

La banda se formo en 2001 tras los ataques a las torres gemelas, cuando el vocalista Gerard Way decidió que no estaba haciendo nada con su vida y dio rienda suelta a su creatividad a través de la música. Al principio la formación tan solo contó con Mickey Way de bajista, Ray Toro como guitarrisra y Matt Pelissier en la batería. Pero aumentaría rápidamente cuando Frank Iero se unió a ellos tras conocerlos en los estudios de grabación. Iero aportó la ferocidad de su guitarra gracias a la que mejoró el sonido de la banda en directo.

Su primer trabajo se grabó en  2002 I brought your bullets, you brought me yor love y tan solo contó con la participación de Frank en dos temas. El sonido todavía deja bastante que desear pero ya nos demuestran que valen. Las canciones centradas en el tema de la muerte hablan de furia y rabia. Su imagen durante esta etapa era oscura y se reflejaba tanto en la carátula del disco con en sus videos en los que los componentes de la banda aparecían desenfocados. Se ve que todavía están afectados por el enfado preadolescente y por la negatividad frente al mundo y todo lo que les rodea. Con él no consiguieron más que un puñado de fans en los círculos más alternativos. Una época en la que, para mí, gritaban demasiado y recurrían en demasiadas ocasiones al tema de la venganza y las salpicaduras de sangre.

Con este disco ya nos daban algunas pistas de que venían para quedarse. En su portada  aparecía la frase en francés Merci por le venim en inglés Thank You for the Venom una de las canciones de su siguiente trabajo. Además el álbum tenía varias canciones dedicadas a los Demolition Lovers una pareja de asesinos en serie que acabara muriendo en el desierto y que adornará la portada de su segundo trabajo en el que también se les dedicaron algunos temas.

Su segundo trabajo no se hizo esperar. Tan solo dos años después firmaron con Reprise records de Warner Music y grabaron Three Cheers for Sweet Revenge. Según los propios componentes de MCR el disco refleja toda la rabia y frustración que sentían los hermanos Way por la muerte de su abuela, Elena Lee Rush a la que le dedicaron el disco y la canción Helena. Las letras se seguían centrando en la muerte por lo que en ese aspecto no encontramos ningún cambio. Pero a nivel musical vemos como Ray Toro comienza a introducir en las canciones sus interminables y maravillosos solos de guitarra que hacen las delicias de todo el que los escucha. El cambio de batería por Bob Bryar también ayudo a que el ritmo de las canciones fuera más rápido.

La estética del grupo siguió en la misma línea, más rojo y negro. Pero al menos vimos un cambio en los videoclips que ahora ya nos contaban una historia. De hecho he de decir que el de I´m not okay (I promise) me parece uno de los mejores que he visto. En el se presenta a la banda como unos rechazados en el instituto y en clave de sátira se muestra como se vengan de sus compañeros. Seguimos viendo mucha rabia preadolescente en este catálogo de los traumas de Gerard. Tampoco tiene desperdicio el video de Helena, un entierro con coreografía de los asistentes incluida.

Tras este disco los chicos habían triunfado y ya tenían fama a nivel internacional. En 2006 para darse un poco más a conocer publicaron Life on the murder scene un CD DVD con su historia y varios reportajes. A finales del mismo año publicaron su tercer trabajo de estudio, The Black Parade con el que estuvieron a punto de desaparecer.

El disco completamente conceptual se dedicaba al Paciente, un joven enfermo de cáncer a punto morir. Esta vez la banda intenta alejarse de la oscuridad, pero solo consigue acercarse al resplandor del fuego. Al menos las letras de las canciones nos muestran cambios, son mucho más reflexivas y analíticas que antes. Por ejemplo Dissenchanted hace un repaso por qué has conseguido en la vida y qué es lo que podías hacer mejor. A nivel musical la producción de Rob Cavallo mejora mucho el sonido: ahora gritan menos, hacen mejores arreglos e incluso añaden algunas baladas. Con este disco podemos ver algunos destellos de cambio de registro gracias a la canción Teenagers, un poco más gamberra, o Kill all your friends (una Cara B) con un sonido más indie. Pero se queda tan solo en unos breves intentos de cambio que no maduran.

Con The Black Parade se lanzaron a una gira larga y agotadora en la que el grupo comenzó a dar sus primeros signos de cansancio. Problemas médicos, abandonos e incluso algunas cancelaciones hacían patente que los chicos estaban soportando más de lo que podían. Según Frank Iero llegó un momento en el que se olvidaron de que eran personas. A veces no sabían en que ciudad estaban y habían dejado de divertirse. También los fans nos dábamos cuenta de eso ya que se reflejaba en sus espectáculos, que seguían siendo igual de buenos, pero repetitivos.

Tras la gira y la publicación de los directos Venganza! y The Black Parade is dead (que no aportaban nada nuevo), desaparecieron. La banda parecía estar quemada y encasillada por lo que se tomaron un descanso.  Todos nos temíamos lo peor.

Durante los siguientes cuatro años vivimos una gran periodo de silencio y otros varios en los que solo se escuchaban malas noticias: primero el abandono de Bob Bryar, después el retraso de la grabación. Tenían material preparado pero no les parecía lo suficientemente bueno por lo que al final desecharon todo y comenzaron desde el principio ayudados por Bob Cavallo. Al final lo consiguieron y en 2010 resurgieran con Danger Days: the true lives of the faboulous killjoys.

He de admitir que la primera vez que escuche este álbum pensé que literalmente se habían vuelto locos, para poco a poco darme cuenta de lo que había pasado. Por fin habían dado un paso adelante. Los chicos que salían borrachos y drogados al escenario ahora eran treintañeros casados y con familia. Su evolución personal y musical se plasmaba en el disco que suponía un cambio radical en lo que habían hecho hasta el momento.

La carátula del disco estaba llena de color y eso debería haberme dado una pista de lo que me iba a encontrar dentro. Las canciones varían, van del rock más clásico de la mano de Vampire Money, al más experimental con Destroya y sus tambores, pasando por la música que te incita a bailar y que cuenta con elementos de electrónica como es Planetary Go!. Nunca se había visto tanta variedad en ninguno de sus trabajos.

Uno de los mensajes principales que lanzaron, es que el arte es lo que importante. Importa lo que la banda quiere expresar y todo lo demás: el dinero, la fama o las opiniones, son secundarias. Las letras ya no hablan de la muerte. Vemos instinto de protección, amor y la lucha por permanecer fiel a ti mismo frente a todo lo comercial. Incluso los videos son diferentes: cercanos a la estética del comic como el de Nanana o una revisión de sus 10 años de carera como el de The kids from yesterday.

Según los miembros de My Chemical Romance, Danger Days les devolvió la libertad que les había quitado The Black parade. Hay más energía en ellos y parecen tener ganas de más, de hecho todos coinciden en que es la primera vez que componen nuevo material durante una gira. Con esta nueva energía se han planteado sacar un disco pronto o al menos eso pretenden hacernos creer. Dicen haber vuelto a encontrar la inspiración, han confirmado que se han construido un estudio nuevo en el que van a trabajar cuando quieran. De hecho juegan con nosotros al despiste a través de twitter publicando fotos que podrían estar tomadas en un estudio. Todo apunta a que van a seguir dando guerra y a que ya no se van a poner uniformes para hacerlo.

Bajo mi punto de vista lo mejor que tienen son sus directos que también han mejorado. Tienen una fuerza y un sonido espectacular en concierto. La teatralidad de Gerard Way, la insolencia y las locuras de Frank Iero junto a la profesionalidad de Mickey Way y Ray Toro hacen que demuestren una fuerza arrolladora del primer al último acorde. Sus primeros conciertos eran pura rabia, con The Black Parade eran un espectáculo con actores y fuego y con Danger Days simplemente se han convertido en una fiesta. El sonido y la actitud también son diferentes. Sólo hace falta comparar The Black Parade is dead con el Itunes festival donde los fc**ng se transforman en agradecimientos y las transiciones entre canciones se han vuelto mucho más elaboradas. Ya no hay papeles, simplemente músicos haciendo su trabajo y divirtiéndose. También se han permitido el lujo de regalarnos algunos conciertos acústicos que nos redescubren nuevas formas de escuchar viejas conocidas y que hacen patentes que ahora son capaces de innovar y reinventarse en cada directo.

Han ganado en experiencia y eso se refleja en su música, en sus directos y en sus letras. Hemos crecido viéndolos tocar y ellos han crecido para poder seguir haciendo lo que más les gusta. Y por muchas críticas que reciban no son una banda emo, no son una banda encasillada en el mundo adolescente. Según mi opinión son uno de los grupos que marcará cambios en el rock, o que al menos se lo han propuesto. Que lo consigan o no solo el tiempo lo dirá.

 

Por Elena Hita @lucyintheskydoi

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