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Lunes, 31 Agosto 2015 08:47

Tomasito en Nocturama: Tú lo que quieres es que me coma el tigre

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Cantaba Lola Flores con la que, por cierto, nuestro protagonista compartió bailando tablas y éxito allá por los 90. Desde entonces, Tomasito ha recorrido mucho mundo pero no ha dejado de ser el mismo muchacho del barrio de Santiago que consiguió de niño el primer puesto en la Fiesta de la Bulería de Jerez. Todo un animal (sí, la cosa va de fauna) sobre el escenario: auténtico, mestizo, ilimitado y, por supuesto, flamenco.

A las 22.40 apareció en el patio del Centro Andaluz de Arte Contemporáneo sentando con un taconeo las bases de lo que nos esperaba. Casi inmediatamente apareció el arte de “Azalvajao” tema homónimo de su último trabajo, el sexto de su carrera, y ese “son tiburones” que se escuchaba corear al final entre los asistentes. Tras la demostración magistral de baile y pellizco, llegó el reggae aflamencado de “El Gandul enamorado”, que no se quiere levantar.

Yo soy un limón” define la esencia de un hombre tan menudo como artista. Por si no era suficiente con verlo entregado, aparece con tres limones que muerde con ansia. “Me voy a poner la cara como un doberman”, bromea. Se oyen risas y el público pide jaleo. Los músicos sonríen con sus ocurrencias mientras dejan caer a través de la noche la alegría de “Unas cañitas”. Pero no solo de flamenco vive Tomasito. Al menos no en su concepción más estricta. Rebujado con sonidos árabes le toca a “Ella me quiere”, canción compuesta durante su estancia en el Festival de Cine del Sahara.

Descamisado, arrebatado (cuesta acabar con “do” y no “ao” casi todas los adjetivos de esta crónica) y con la generoso concurrencia coreando “Tomasito, Tomasito” llegó el sonido roto de “El abandono” y “De momento”, tema principal de la película “Por qué se frotan las patitas”, que canta con “Los Aslandticos”. Con sonidos más cercanos al rock y la eléctrica sobre el escenario empieza “Señores Ladrones” pero la cabra tira al monte y el tigre de peluche que presenciaba el espectáculo estaba ya bailando por bulerías en las manos del jerezano.


Vuelta atrás en el tiempo con “Oh mare”, popularizada por Los Delincuentes, con los se alió (además de Kiko Veneno y Muchachito Bombo Infierno) para aquel G5 del que salió “Money, Money”, que llegó a continuación. Igual que “El vino y el pescao” de Tucaratupapi, que puso a todo el mundo a saltar, banda incluida. Y qué banda. Se hacen llamar Banda Limón y son Jesús Hidalgo (El chuemo) al bajo, Paco Vidal (El reverendo) con una maravillosa guitarra flamenca, José Atero (Jarrillo lata) a cargo de guitarra eléctrica y flamenca, y Gaspar Fernández (La pizonadora) con la batería.

Apurando la noche y a golpe de compás llegó “Camino del Hoyo”, uno de sus primeros éxitos, allá por los 90, sonando a todo trapo. Con unas coplas por bulerías avisó de que cerraba el show y los siguientes diez minutos nos mostraron a un Tomasito en calzoncillos rojos, correteando por el escenario y aporreando el tablao con las manos, convertido en improvisado cajón. La culpable fue una versión personalísima de “Back in black” de AC/DC, traducida al andaluz. No esperéis descripción en este apartado. Es un tópico muy gastado pero nos faltan las palabras. Si alguien esperaba mesura y planificación, estaba en el sitio equivocado. A cargo del after show, con la gente más que rendida, se quedaron Reyes Estrada & Skinny Fingers. Pero a esas alturas, ya nos había comido el tigre, nuestras carnes morenas.

Por Elena Gato
Fotos MrHipérbole

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