inicio
Martes, 25 Agosto 2015 09:36

Hidrogenesse + Los Ganglios en Nocturama: “La fiestuki”

Escrito por 
Valora este artículo
(0 votos)

Dos de los representantes del antipostureo coincidieron el pasado miércoles en el programa doble del ciclo de conciertos Nocturama. Elección impecable que dio lugar a una velada diferente y, sobre todo, orientada bajo una premisa: vamos a reírnos de nosotros mismos, señores (que la música también es eso). Si añadimos que eran Hidrogenesse y Los Ganglios los encargados de aligerar la noche, sobran todas las palabras pretenciosas que guardamos en el diccionario cultureta. Aquello era cachondeo puro y duro. Al pan, pan.

Antítesis uno del otro, Hidrogenesse se posicionó sobre las tablas con un Carlos vestido de ¿pared?, mientras que Genís lucía figura embutido en una suerte de mono momia, calzado con unos taconazos que ya quisiera más de una. Sin pausa respondieron al interés del público que se arremolinaba en las primeras filas con el electropop de “Siglo XIX”. Pese a que el género induzca a la ligereza, los catalanes no hacen las cosas por casualidad. Este nuevo Roma llevaba pergeñándose desde 2009, cuando ambos decidieron posponerlo por Un dígito binario dudoso, el homenaje a Alan Turing. De él sonó “Christopher”, uno de los momentos estelares y casi una saeta con Genís brazos en cruz mientras Carlos le recitaba aquello de “Uoooo Cristopher, mi único amigo”.

Pero todo eso llegó hacia la mitad de la noche, cuando Carlos versaba sobre el peligro de “subir el listón de la belleza hasta lo más alto”. Antes habíamos escuchado “Dos tontos muy tontos”, el homenaje a “Elisabeth Taylor” y la inquietante “El hombre de barro”. “El artista” se presentaba muy oportuna para un Centro de Arte Contemporáneo mientras que la magnífica “A-68” (Gimnàstica passiva) nos trasladó a la esencia de una formación caracterizada por la ausencia de estereotipos.

Aún más atrás, hasta 2001, se remontó “Eres Pc, eres Mac” y volvimos al presente de un trabajo inspirado en el pasado con “That international Rumor” y “Aquí y ahora”, antes de cosechar todos los aplausos posibles gracias a uno de sus clásicos, “Disfraz de tigre”, defendido con pocos alardes por su parte y apoyado especialmente por la nuestra. La inminencia del final los puso tiernos y cerraron con “Eso es el amor” y la poética “Échame un kiki amor”. Como para no caer rendidos. Una amiga extranjera me pregunta justo en ese momento qué es un kiki. Se lo explico, por si acaso.

Y, paradojas de la vida, de nuevo un aftershow en esta edición de 2015 que casi se come al reclamo principal. Gran parte de la audiencia venía atraída por la casquería de Los Ganglios y, cuando hay ganas, ya se sabe, no hace falta más (bueno, un poco de cerveza siempre ayuda). “Sobrecogidos” por encontrarse “en el mismo corazón de la Expo” (perfecto expo-nente de la decadencia que coloniza su universo) el trío traía el partido ganado de antemano. No cabía ni una sola chancla en el pogo que se montó en el césped nada más comenzar “Mimetic Motherfucker” y que no cesó con “Badajoz 2222” ni con “Al final”. Tras “Canción oriental”, el surrealismo rozó sus más altas cotas con “La cumbia de Félix y Jacques”, que nos dibujó la cara de ambos convenientemente maquillados en la proyección que les acompañaba (¿quizás mejor ubicada en el escenario principal?) y los empujones dejaron paso a vanos intentos de contoneo.

Rafael, Xoxé Tétano y Leli deberían darse por satisfechos tan sólo por la acogida de un público como el de esta ciudad, patria de la guasa, que se arrebata en las fiestas populares pero se transforma en gato de escayola en casi todos los conciertos. “El molino” y “Hay” siguieron la estela punky de los  pacenses que triunfaron con “LOL”, la deprimente “El regalo” y “Calvario” (ay, la alopecia), de su álbum Lubricante. “Color de rosa” tiñó de amarillo a un caudillo que observaba la agitación de los presentes desde la pared y, antes de que pudieran bajar de la tarima, el ya menos respetable reclamaba a gritos “subiduki, subiduki”. Y así fue, señores, como el macarreo se apoderó del patio y desató el éxtasis colectivo. Hasta el más pintado, mano en alto, mutó en bakaleta sin ruta para despidir a los estandartes del porc art. Y más de uno aprovechó la cercanía para hacerse alguna foto con ellos usando un nokia ahí to puntero.

Por Elena Gato
Fotos: MrHipérbole

Inicia sesión para enviar comentarios
  • Facebook Page: 420618674634648
  • Flickr: livetheroof
  • Twitter: livetheroof
  • Vimeo: user7989057
  • YouTube: livetheroof
  • External Link: www.spotify.com

Utilizamos cookies propias y de terceros para mejorar nuestros servicios. Si continua navegando, consideramos que acepta su uso. Si necesita más información sobre las cookies que usamos, y cómo borrarlas pulse aquí. También puede consultar nuestro aviso legal