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Lunes, 06 Octubre 2014 22:06

Villamanuela: Mucha Malasaña

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El festival Villamanuela cerraba su segunda edición con medio centenar de directos, la mejor artesanía y una selección gastronómica del emblemático barrio madrileño

Entre tapas, tiendas y alguna que otra exposición, este fin de semana el mítico barrio madrileño de Malasaña ha vivido sus días más importantes. Recorriendo sus calles hemos podido tomarnos una Mahou bien fresquita en las decenas de locales participantes, escuchar la mejor música en directo o adquirir productos en las tiendas del barrio a precio reducido.

Pensado para ensalzar las particularidades y costumbres del barrio, Villamanuela cerraba una segunda edición donde artistas de todas partes del mundo se han dado cita en distintos espacios. Live The Roof te trae la crónica musical de una de las tres jornadas musicales, la del viernes 3 de octubre.

Al principio tímida, pero a gusto con su público, abría la jornada en TClub la delicada voz de Marissa Nadler. La estadounidense aparecía en el escenario escoltada por el más absoluto silencio y, con su juego de tres guitarras y la única ayuda de una violonchelista, iba desgranando sus canciones de corte intimista y profundo. Un apunte: alguien entre el público le grita “te quiero”. Necesita que se lo traduzcan, pero ha captado el mensaje. “Oh! Eso es muy dulce” contesta.

Haciendo muchísimo más ruido y con ganas de romper las paredes de El Cielo de TClub aparecían los valencianos Betunizer a escena. Es aquí donde se empieza a ver brotes de pogo entre las primeras filas. Su sonido se crece en una mezcla entre noise rock y el punk más alternativo. El directo cañero de Betunizer conectaba al momento con un público con ganas de darlo todo en cada tema.

Pero la noche se iba terciando cada vez más contundente. De consolidarlo se encargaron los estadounidenses Pallbearer con su doom metal. En su variante más lenta y pesada del heavy metal, la banda formada en Arkansas en 2008 daba al Escenario Ocho y medio de la Sala But todos los ingredientes para el público más metalero. Con sus largas instrumentales y sus guitarras oscuras hacían las delicias de los amantes de este género.

La noche seguía entre las paredes del Escenario Mahou en TClub. Ahora daban ritmo a la noche los daneses Lust for youth. Es aquí donde vemos los primeros bailes discoqueteros y los movimientos de brazos y piernas más desinhibidos. El tecno-pop alegre y festivo de la banda contrastaba con la actitud de los miembros del grupo. El público saltaba y bailaba, pero ellos no parecían demostrar signo de vitalidad alguno. Manos a la espalda y luces tenues para potenciar esa aura lánguida. Melodías bailables de pop electrónico que técnicamente parecían rondar el sobresaliente, difícilmente defendidas por un vocalista que no interactúa con los asistentes pero que levanta su cerveza para brindar con el público.

Los últimos de este repaso del Villamanuela son los estadounidenses Magik Markers quienes aportaron a El Cielo de TClub ese guitarreo puro y duro que bien sabe conectar con un público con ganas de más noise rock. Con un carisma digno de las grandes bandas de rock, su vocalista Elisa Ambrogio sabe mantener la tensión en escena, resultando un espectáculo magnético y electrizante.

En definitiva, Villamanuela cerraba un año más como una de las mejores apuestas de cultura, música y sociedad de la capital y deja la puerta abierta a futuras ediciones donde la gastronomía, la artesanía o la música de calidad están garantizadas.

 

Texto y fotos: Noelia Salced, @misitinerarios

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