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Domingo, 23 Junio 2013 18:43

MÚSICA con Mayúsculas

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La primera edición del No Sin Música finaliza con un éxito a la altura de su cartel. Mario Díaz, Miguel Campello y Chambao se unieron a la brisa gaditana para soplar con fuerza en un viento a favor de la música en directo.

Entre tanta crisis provocada por el salvajismo de tanta política corrupta, entre tanto dato nefasto para la música en este verano que comienza, hay quienes afortunadamente nacieron valientes y suman sus esfuerzos en pro de este huracán de sensaciones y emociones que es la Música. Porque ya no es una guerra de discográficas abusivas, ahora el dramatismo amenaza lo más puro, la esencia musical, los directos. Ese escenario en el que el artista se vierte y se transforma en parte de la Cultura, el distintivo que señala sin bandera ni fronteras, nuestra seña de identidad.

Con el mensaje claro, partía la organización de este recién nacido festival. El cartel hablaba por sí sólo, tres nombre importantes del panorama actual, que han conseguido aderezar con actividades paralelas, como la cervezada y el arroz, con vistas al hermoso mar de la costa gaditana, o la inclusión de puestos de artesanía dentro del recinto. Pero si algo rompió barreras en el patio del San Felipe Neri fue el grupo de traductores de lengua de signos que durante más de seis horas se encargaron efusivamente de llevar la música más allá de cualquier límite. Toda mi admiración hacia ellos y su labor.

Con el sol escondiéndose, aparecía tras Beatbox Ramz, el cordobés Mario Díaz. A punto de cumplirse un año de la publicación de su último trabajo Está en ti, Mario aprovecha un momento dulce que llega como consecuencia de años de trabajo, lucha y amor por su profesión. Entre su repertorio ofreció temas de su pasado Aslándtico como Se ven venir, De Momento o esa pequeña joya que es Dime que lo deje. El de Córdoba acaba de regresar de Cuba donde se reeditará su primer disco en solitario Gloria Bendita, trabajo del cual pudimos disfrutar en la conocida como “Habana chica”en canciones como Hablando con mi hermana, Pídeme Perdón o ese tema tan bien traído a cualquier playa de Cádiz que es Disfruta del momento. La guitarra del incombustible Jose Marín se agarraba en solos que finalizaban en pura potencia con la compañía del bajo de Ale Benítez y la batería del “pluriempleado” Coki Jiménez, que tan sólo unas horas después dirigía los platos de Chambao.

Mario Díaz reivindica su profesión de manera directa en su último disco y sonó entre otras con fuerza Igual que tú en un atardecer donde nos hizo aprender a volar entre sus canciones, en una fusión de estilos que hicieron bailar, a 2.000 personas, entre ritmos rockeros, son latino o raíces andaluzas.


Con el público caliente y la noche llegando aparecía Miguel Campello, con su gorra, su falda y sus botas que hacen que esa figura sea fácilmente reconocible. El de Elche nunca defrauda, de ahí la incalculable fortuna que tiene con ese público tan fiel, tan entregado que le sigue allá por dónde pisa. Le flanqueaban, como viene siendo habitual en sus conciertos, músicos de primer nivel que hacen que el desgarro de Miguel sobre el escenario se intensifique e un espectáculo de diez. No es para menos cuando a la percusión se encuentra Tino Di Geraldo, suena la flauta de Juan Carlos Aracil y la familia de guitarras se dividen entre Víctor Iniesta y Edu Pachecho. Al bajo Carlos Agulló y una potente batería de Gaspar Fernández. Temas bicheros como Locura o Letras arrancaron las voces, las palmas y los bailes de manera inevitable porque el genio de Campello se contagia. Entre esas manías tan suyas de enjuagarse la garganta en vino tinto y de ponerse y quitarse ropa se movían los Chatarreros que ya son dos y deseamos que vayan camino de tres. Amanece o Caracol se mezclaban con temas del reciente disco como Gallos de pelea, No te lo mereces o las dos versiones de Alto, Salto que encendieron el ambiente en un espectáculo de volteretas y continuaba destrozando su camiseta a la par que desgarraba esa impresionante voz que resonaba por toda la bahía. Miguel Campello en estado puro.

Llegando al final Lamari pisaba el escenario pasada la medianoche y como esto va de música con mayúsculas los que adornaban su voz con melodías estaban a la altura de ese Chambao tan querido siempre en la tacita de plata, tras más de una década sobre las tablas. De esos más de 10 años hicieron un buen repaso coreados en todo momento y se lanzaban a temas del nuevo trabajo con la misma ovación por parte de un público que llevaba casi seis horas de disfrute. Pero los malagueños escondían las sorpresas de la noche en forma de colaboración y subían al escenario nuevamente a Mario Díaz que compartía el tema grabado en el Perito Moreno Cómeme y más tarde a Antonio Lizana que compartía con Lamari una de las delicias que componen el álbum De Viento, del propio saxofonista de San Fernando.

Y así concluía la primera edición de un festival al que nos encantará volver al año que viene. Será señal de que el esfuerzo y las cosas bien hechas suman.

Carolina Luis

@CarolinaLuisF

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